“Y es que la mirada del otro es como si me abriera por detrás, como si me abriera el
pecho y me arrancase el corazón, descubriendo mi intimidad. El ser mirado es, al igual
que Adán en el paraíso, darse cuenta de la desnudez humana” (Arias Muñoz, 1988:
113).
mas si uno está enamorado...
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